GESTIÓN SOSTENIBLE

Cogersa acelera la economía circular en Asturias: amplía su Open Lab y despliega 39 áreas de compostaje comunitario

El consorcio ha iniciado la ampliación del Open Lab de Serín para acoger dos nuevos proyectos de I+D sobre hidrógeno y zeolitas circulares, al tiempo que construye 39 áreas de compostaje comunitario en colaboración con 36 ayuntamientos, con una inversión de 925.220,67 euros.

Cogersa está moviendo ficha en dos planos distintos, pero con una misma lógica de fondo: hacer que los residuos valgan más y pesen menos. Por un lado, el consorcio ha comenzado la ampliación del Open Lab de Serín, su espacio de innovación abierta, para incorporar nuevas instalaciones piloto ligadas a la producción de hidrógeno renovable a partir de biogás y a la fabricación de zeolitas sintéticas desde residuos industriales. Por otro, avanza en la creación de una red territorial de compostaje comunitario que permitirá gestionar la materia orgánica allí donde se genera, sin necesidad de transportarla a largas distancias.

En Serín, el salto se concreta en dos proyectos. COLHIBRÍ instalará un laboratorio móvil para ensayar sistemas de generación de energía basados en hidrógeno obtenido a partir del biogás de los residuos orgánicos, con la vista puesta en la descarbonización y en reforzar la oferta de hidrógeno renovable. Y Z-ONA4LIFE sumará una planta demostrativa para investigar la producción de zeolitas sintéticas a partir de residuos de la industria del aluminio y materiales ricos en silicio, con el objetivo de hacer más circular el reciclaje de este metal.

La ampliación del Open Lab no se queda ahí. Cogersa prevé incorporar este mismo año, a través del proyecto Horizon PLASTICE, una planta piloto de licuefacción hidrotermal para convertir residuos en aceites valorizables y otra de clasificación robotizada mediante visión artificial para mejorar la selección de materiales. El recinto ya venía funcionando como banco de pruebas para tecnologías como cultivo de microalgas, carbonización hidrotermal, recuperación de nitrógeno, digestión anaerobia o sistemas avanzados de tratamiento de efluentes. En conjunto, el Open Lab ha alojado más de 10 proyectos regionales, nacionales y europeos y otras tantas tecnologías a escala piloto.

Del laboratorio al pueblo

El segundo movimiento de Cogersa baja la economía circular a escala vecinal. Desde enero, el consorcio construye 39 áreas de compostaje comunitario en municipios de toda Asturias, desde Aller y Avilés hasta Villaviciosa, con nuevas instalaciones ya terminadas, otras en fase final y una tercera tanda prevista a lo largo de 2026. La actuación responde a las exigencias de la Ley 7/2022, que impulsa la separación y el reciclado en origen de los biorresiduos.

Cada área supone una inversión media de 23.500 euros, destinada a obra civil, pérgolas, cartelería, suministros y módulos de compostaje. Una vez rematadas las instalaciones, ayuntamientos y Cogersa comienzan el trabajo menos visible pero decisivo: reclutar participantes, explicar el proceso y organizar la colaboración vecinal. La idea es sencilla y potente a la vez: transformar restos de alimentos, plantas o infusiones en fertilizante de calidad que luego vuelve a huertos y jardines, cerrando el ciclo de forma local.

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El valor de esta red no es solo ambiental. Gestionar los residuos orgánicos en el propio lugar de generación evita transporte, reduce emisiones y puede aliviar parte de los costes municipales de recogida y tratamiento. Pero además introduce algo que a menudo no aparece en las memorias técnicas: participación ciudadana. El compostaje comunitario obliga a coordinarse, compartir tareas y entender el residuo como recurso. En ese sentido, el proyecto tiene también una dimensión pedagógica y social.

Cogersa quiere, además, que esa red funcione con datos. Por eso está destinando 407.755 euros al desarrollo de una herramienta informática de monitorización en tiempo real, que permitirá seguir los procesos de compostaje, gestionar las instalaciones conectadas y ofrecer información útil tanto a usuarios como a ayuntamientos. La aplicación, desarrollada por Ecocomputer S.L., servirá para ordenar la red y facilitar decisiones sobre planificación y financiación del servicio municipal de residuos.

En conjunto, las dos noticias cuentan una misma historia. Una, más tecnológica, convierte residuos en hidrógeno, materiales avanzados o aceites valorizables. La otra, más próxima, transforma restos orgánicos en compost y vecindad en cooperación. Entre ambas, Cogersa dibuja una hoja de ruta reconocible: la economía circular no es una sola gran planta ni una sola gran idea, sino una suma de escalas, desde el piloto industrial hasta el cajón de compostaje de un pueblo.