Los 20 investigadores que están redefiniendo el futuro de la ciencia española

De la cosmología del universo primitivo a la inteligencia artificial, del origen del ser humano a los biomateriales para regenerar huesos: un retrato de las mentes que sitúan a España en el mapa científico internacional.

Hay una forma de medir el estado de salud de un sistema científico que va más allá de los presupuestos y los rankings: basta con mirar a quiénes reconoce. Ayer, en el Palacio de Pedralbes de Barcelona, el Rey presidió la entrega de los Premios Nacionales de Investigación 2025, los galardones más importantes que otorga el Estado español en el ámbito de la ciencia. Veinte investigadores e investigadoras recogieron un reconocimiento que no es solo un premio, sino un retrato de hacia dónde avanza el conocimiento en este país.

La ministra de Ciencia, Innovación y Universidades, Diana Morant, lo resumió con precisión en su discurso: "No sois genios separados del mundo. Sois mucho más que eso. Sois trabajadores y trabajadoras de las ideas, sostenidos por el esfuerzo, el método científico y la tarea de mejorar la vida de todas y todos nosotros." A su lado, el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, y el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, en una ciudad que no es escenario casual: la mitad de los premiados trabaja en centros ubicados en Barcelona, consolidada como uno de los principales polos de investigación del sur de Europa.

España invierte hoy el 1,49% de su PIB en I+D+i, todavía por debajo de la media europea del 2,2%, pero con una trayectoria ascendente y con resultados científicos que superan con creces ese porcentaje en términos de impacto. El país figura entre los quince primeros del mundo en producción científica y sus investigadores lideran proyectos financiados por el Consejo Europeo de Investigación en áreas tan dispares como la arqueología prehistórica, la neurología o la computación cuántica. Los veinte nombres que se recogen a continuación son, en buena medida, la explicación de ese fenómeno.

Los diez que llevan décadas construyendo conocimiento

Andrés Aguilera López ha dedicado su carrera a entender cómo el ADN mantiene su integridad cuando se replica y se transcribe. Su trabajo en biología molecular ha abierto líneas de investigación directamente relacionadas con el cáncer y otras enfermedades genéticas, y ha formado a varias generaciones de investigadores en España. Recibe el premio Santiago Ramón y Cajal.

María Pau Ginebra Molins es una de las grandes referencias mundiales en biomateriales para la regeneración ósea. Sus investigaciones han cruzado la frontera del laboratorio para llegar a quirófanos: los materiales que desarrolla se usan hoy en cirugías reales. Premio Leonardo Torres Quevedo en ingenierías y arquitectura.

Ignacio De la Torre Sainz ha reescrito partes fundamentales de lo que sabemos sobre los orígenes humanos. Combinando paleontología, arqueología, geología y biología en proyectos en África, Asia y Europa, ha identificado algunas de las herramientas más antiguas fabricadas por humanos y redefinido el estudio de los neandertales. Premio Ramón Menéndez Pidal en humanidades.

Josep Dalmau Obrador descubrió enfermedades del cerebro que nadie había descrito antes. Sus investigaciones sobre encefalitis autoinmunes -enfermedades en las que el propio sistema inmunitario ataca al cerebro- han cambiado diagnósticos y salvado vidas en todo el mundo. Premio Gregorio Marañón en medicina y ciencias de la salud.

Ana María Traveset Vilaginés estudia cómo se relacionan las especies entre sí y qué ocurre cuando esas relaciones se rompen. Sus trabajos sobre ecología de ecosistemas insulares y redes de interacción entre plantas y animales la sitúan entre las ecólogas más citadas del mundo. Premio Alejandro Malaspina en ciencias de los recursos naturales.

Juan García-Bellido Capdevila trabaja en los límites del conocimiento humano: la cosmología teórica, la inflación del universo primitivo, los orígenes del espacio y el tiempo. Sus modelos han guiado experimentos y observaciones que intentan responder a las preguntas más grandes que existe. Premio Blas Cabrera en ciencias físicas, de los materiales y de la tierra.

Carme Rovira Virgili ha revolucionado la química computacional aplicada a enzimas. Su trabajo ha permitido entender a escala molecular cómo funcionan proteínas clave en la microbiota intestinal, la degradación de polisacáridos marinos y el desarrollo de biocombustibles. Premio Enrique Moles en ciencia y tecnología químicas.

Marisol Martín González representa el puente entre la ciencia y la sociedad. Sus desarrollos han generado tecnologías aplicadas en edificación, el sector aeroespacial y la salud, con patentes y una spin-off que materializan décadas de investigación en productos reales. Premio Juan de la Cierva en transferencia de conocimiento.

Nuria Oliver es una de las voces más reconocidas de la inteligencia artificial en Europa. Sus investigaciones sobre el modelado del comportamiento humano y la interacción persona-máquina tienen aplicaciones directas en telecomunicaciones, salud y finanzas. Consejera científica durante la pandemia, sus modelos contribuyeron a la gestión de la crisis en la Comunitat Valenciana. Premio Julio Rey Pastor en matemáticas y TIC.

Montserrat Guillén Estany ha transformado la economía del riesgo integrando big data e inteligencia artificial en el análisis actuarial. Sus trabajos sobre longevidad, conducción de vehículos y contagio financiero están redefiniendo cómo las aseguradoras y los gobiernos anticipan y gestionan riesgos en el siglo XXI. Premio Pascual Madoz en derecho y ciencias económicas y sociales.

Los diez jóvenes que ya marcan el camino

La segunda categoría de los premios tiene una condición: no superar los 40 años. Es, en cierta forma, la apuesta más reveladora del sistema científico español, porque dice dónde está el talento emergente y en qué dirección va.

Arnau Sebé Pedrós estudia los orígenes de la vida multicelular con herramientas genómicas de última generación. Con menos de 35 años, lidera un laboratorio en el CRG de Barcelona que está respondiendo a preguntas fundamentales sobre cómo surgieron los animales. Premio Margarita Salas en biología.

Sergi Abadal Cavallé trabaja en el futuro de la computación: arquitecturas masivamente paralelas e interconexiones de nueva generación que harán posibles los ordenadores del mañana. Premio Matilde Ucelay en ingenierías y arquitectura.

Marta Sánchez De la Torre combina geoquímica, técnicas no destructivas e inteligencia artificial para estudiar la prehistoria. Beneficiaria de una beca ERC, su trabajo está cambiando lo que sabemos sobre cómo vivían los humanos hace decenas de miles de años. Premio María Moliner en humanidades.

Melissa García Caballero investiga la biología vascular y el microambiente tumoral con tecnologías de imagen 3D de vanguardia. Su investigación traslacional busca convertir descubrimientos básicos en tratamientos reales contra el cáncer. Premio Gabriella Morreale en medicina y ciencias de la salud.

Marcos Fernández Martínez integra ecología, biogeoquímica y análisis de sistemas complejos para entender el ciclo del carbono a escala global. Su trabajo es relevante no solo científicamente, sino también para las políticas climáticas. Premio Ángeles Alvariño en ciencias de los recursos naturales.

María José Martínez Pérez ha construido instrumentación científica avanzada que se usa en grandes instalaciones internacionales. Sus contribuciones al magnetismo y la superconductividad a escala nanométrica la convierten en una referencia en física experimental. Premio Felisa Martín Bravo en ciencias físicas.

Jesús Campos Manzano ha desarrollado nuevas estrategias en química organometálica para activar moléculas que normalmente no reaccionan. Un trabajo de frontera con aplicaciones potenciales en síntesis de fármacos y materiales. Premio María Teresa Toral en ciencia y tecnología químicas.

Fernando Manuel Moreno Navarro es referente mundial en carreteras y ferrocarriles sostenibles e inteligentes. Su investigación está transformando el modelo de construcción vial hacia la descarbonización y la digitalización, con un impacto directo en infraestructuras reales. Premio Ángela Ruiz Robles en transferencia de conocimiento.

Jezabel Curbelo Hernández aplica las matemáticas a la geofísica y la dinámica de fluidos para entender fenómenos tan complejos como la convección en el interior de los planetas o el transporte turbulento en la atmósfera. Premio María Andresa Casamayor en matemáticas y TIC.

Enrique Hernández Pérez estudia la polarización política, la corrupción y el retroceso democrático con rigor empírico y proyección internacional. Su trabajo tiene impacto directo en el diseño de políticas públicas en un momento en que estas cuestiones están en el centro del debate global. Premio Clara Campoamor en derecho y ciencias económicas y sociales.

Una ciencia más paritaria, más joven y más visible

La ministra Morant destacó ayer un dato que no es menor: por primera vez, el Ministerio exigió candidaturas paritarias a las instituciones y centros nominadores. El resultado se vio en la fotografía del acto: seis mujeres y cuatro hombres en la categoría senior; cuatro mujeres y seis hombres entre los jóvenes. "La fotografía que ofrecen los premios se aproxima más a la realidad de la ciencia en España", afirmó Morant, "con una presencia de mujeres en posiciones de liderazgo investigador y con nuevas generaciones que acceden antes al reconocimiento que merecen."

Treinta mil euros por premio. Veinte científicos. Décadas de trabajo acumulado. Y la certeza, en cada uno de esos nombres, de que la investigación española tiene más futuro del que a veces se le reconoce.