FORO ASTURIAS DIGITAL

La V edición del Foro Asturias Digital del COIIAS aterrizó el futuro tecnológico que ya se explica en días

A través de su Oficina Acelera Pyme, el Colegio de Ingenieros Industriales reunió en Oviedo a empresas, divulgadores y centros tecnológicos para acercar casos reales de IA, robótica, drones y computación cuántica.
/ Marta Martín
photo_camera La V edición del Foro Asturias Digital del COIIAS aterrizó el futuro tecnológico que ya se explica en días / Fotografías: Marta Martín

La tecnología ya no avanza por etapas, sino por oleadas. Lo que ayer parecía novedoso hoy empieza a quedarse atrás y lo que hoy apenas se entiende probablemente forme parte de la rutina empresarial dentro de muy poco. El futuro que estamos a punto de experimentar ya no se explica ni siquiera en meses, sino en días. Y es que la transformación digital es ya una cuestión inmediata de competitividad, adaptación y supervivencia empresarial.

Bajo esta idea se abrió la V edición del Foro Asturias Digital, celebrada ayer en el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo, y organizada por la Oficina Acelera Pyme del Colegio Oficial de Ingenieros Industriales del Principado de Asturias (COIIAS). El encuentro volvió a reunir a empresas, expertos y profesionales en torno a las tecnologías que están redefiniendo procesos, modelos de negocio y formas de trabajar.

La apertura institucional corrió a cargo de Javier Cueli, director general de Estrategia Digital e Inteligencia Artificial del Principado; Leticia González, concejala de Economía, Transformación Digital y Políticas Sociales del Ayuntamiento de Oviedo; y José Esteban Fernández, decano del COIIAS.

José Esteban Fernández reivindicó el papel del foro como punto de encuentro entre quienes desarrollan tecnología y quienes necesitan aplicarla. El decano del COIIAS destacó el compromiso de las empresas con la competitividad y la eficiencia, pero advirtió también de que el verdadero reto no está únicamente en las herramientas, sino en la capacidad de las personas para adaptarse a ellas. “No es fácil visibilizar desde el primer minuto el retorno que conlleva apostar por estas tecnologías”, reconoció. Sin embargo, defendió la necesidad de avanzar en formación, conocimiento y capacidad de acción en un contexto en el que “las tecnologías avanzan rápidamente”.

Por su parte, Cueli insistió en que “la transformación digital es un eje estratégico al servicio de la industria y de las pymes” reivindicando además la necesidad de acercar el conocimiento y compartir experiencias reales que permitan aterrizar la innovación en el tejido empresarial.

Por su parte, Leticia González definió el Foro Asturias Digital como una “cita imprescindible” y un “espacio de referencia para el intercambio de conocimiento e innovación empresarial”, subrayando la importancia de la colaboración entre administraciones, empresas y agentes tecnológicos para responder a los desafíos actuales.

Herramientas que cambian tareas cotidianas

El protagonismo pasó rápidamente a la IA aplicada al día a día de la empresa. Y quién mejor para aterrizar esa idea que Miguel Ángel Durán (@Midudev). El divulgador y desarrollador mostró cómo herramientas que ya existen y, en muchos casos, son gratuitas, pueden cambiar tareas cotidianas dentro de cualquier organización. Desde la generación automática de informes hasta asistentes capaces de analizar datos, organizar información o automatizar flujos de trabajo completos. “Veo muchísimas oportunidades que se están perdiendo por desconocimiento o incertidumbre”, resumió.

Durante su intervención fue encadenando demostraciones en directo que evidenciaban hasta qué punto la IA generativa está empezando a transformar tareas que hasta hace muy poco parecían exclusivamente humanas. Explicó cómo NotebookLM permite convertir documentación en recursos visuales, mapas mentales, podcasts o guías completas; mostró asistentes capaces de revisar código, detectar vulnerabilidades o automatizar procesos repetitivos; e incluso enseñó aplicaciones de desarrollo basadas ya casi exclusivamente en lenguaje natural.

“El código no va a desaparecer, pero sí va a cambiar la forma de programar. Cada vez vamos a hablar más con las máquinas en lenguaje natural”, aseguró. Pero junto al entusiasmo también apareció la advertencia. Midudev alertó del crecimiento de amenazas vinculadas a la ciberseguridad y del uso de la IA tanto para atacar como para proteger sistemas empresariales: “Conozco empresas muy potentes que han estado a punto de sufrir fallos que podrían haber puesto en peligro su futuro”.

¿Cómo sobrevivir a lo impredecible?

La reflexión sobre cómo convivir con ese ritmo de cambio continuó después en la mesa redonda 'Manual de supervivencia: empresas ante un mundo impredecible', moderada por Cristina Tuero, directora de Comunicación y Relaciones Institucionales de IZERTIS. Una conversación que aterrizó las dudas reales que atraviesan hoy muchas compañías industriales: dónde aplicar la IA, cómo gestionar el riesgo, qué tecnologías están sobrevaloradas y qué papel seguirán teniendo las personas en un entorno cada vez más automatizado.

Participaron Juan Luis Carús, director de Innovación de TSK; Yerai Fernández, coordinador de I+D+i en Windar Renovables; y Ricardo Rodríguez, director general de Asturfeito, en una mesa que dejó una idea compartida: la IA puede convertirse en una herramienta decisiva, pero todavía exige contexto, supervisión y criterio humano.

“La IA debe verse como un asistente, no como quien toma decisiones críticas que afectan al negocio”, defendió Carús, que insistió en la necesidad de ser conscientes de los riesgos asociados a estas herramientas y evitar una dependencia ciega de ellas en procesos estratégicos. 

La conversación giró rápidamente hacia la incertidumbre. Cómo planificar en un contexto cambiante, qué datos siguen siendo fiables y hasta qué punto las empresas pueden anticiparse a escenarios cada vez más volátiles. “Antes hacíamos planificaciones a cinco años; hoy eso prácticamente ya no existe”, reconoció Ricardo Rodríguez, mientras explicaba cómo Asturfeito trabaja actualmente con análisis continuos de riesgos comerciales, técnicos o logísticos para poder adaptar decisiones sobre la marcha.

En la misma línea, Yerai Fernández apuntó que incluso sectores acostumbrados a trabajar con previsiones a largo plazo están teniendo que revisar constantemente sus referencias. “Hasta ahora había datos que parecían ‘palabra de Dios’, pero este año estamos viendo un contexto mucho más cambiante y con menos certezas a las que agarrarnos”, señaló.

Uno de los momentos más interesantes llegó cuando la mesa abordó qué tecnologías consideran hoy sobrevaloradas o infravaloradas. “La IA parece que va a venir a quitarnos el trabajo a todos, y eso está sobrevalorado”, apuntó Juan Luis. “Pero hay tecnologías infravaloradas que son fundamentales para que la IA funcione de verdad: la sensórica, el IoT, el almacenamiento de datos o la capacidad de estructurar bien la información”. 

Desde Windar Renovables, Fernández incidió también en la importancia de no perder de vista el papel de las personas en los procesos industriales. “Parece que con toda la automatización van a desaparecer determinados perfiles, como los soldadores, y no es así. Se siguen necesitando”, defendió, señalando además cómo muchos trabajos industriales han cambiado profundamente en los últimos años y ya no responden a la imagen tradicional asociada a ellos. 

La falta de talento especializado apareció también como una de las preocupaciones compartidas por las empresas participantes. Tanto TSK como Windar y Asturfeito coincidieron en la necesidad de perfiles híbridos capaces de combinar conocimientos técnicos, digitales e industriales, así como en la importancia de reforzar la colaboración con universidades, centros de FP y programas de formación específicos. 

La ciberseguridad ocupó parte del debate: “Todos somos vulnerables”, reconoció Yerai, que alertó especialmente de los riesgos invisibles o difíciles de detectar dentro de cadenas de suministro y entornos industriales complejos.

“Cuanto más digitalicemos, más problemas aparecerán”, añadió Ricardo Rodríguez, que defendió la necesidad de incorporar nuevos roles de control y reforzar aspectos como la gestión de accesos, la protección documental o la verificación de identidades digitales.

“Somos humanos usando la IA, no al revés”

El divulgador tecnológico y coordinador en ArcelorMittal, Adrián Nicieza, conocido en redes como @Edrian.exe, subrayó una de las ideas más repetidas durante toda la jornada: la velocidad a la que la Inteligencia Artificial está empezando a dejar obsoletos procesos, herramientas y formas de trabajar.

Su conferencia, titulada ‘Obsolescencia Artificial’, se movió entre el asombro tecnológico y la advertencia. Nicieza comenzó recordando cómo hace apenas unos años internet se llenaba de vídeos virales generados por IA tan rudimentarios como el ya famoso ‘Will Smith comiendo espaguetis’. Una imagen casi caricaturesca que, explicó, sirve hoy para entender hasta qué punto la evolución de estas herramientas se está produciendo a una velocidad inédita.

“¿Cómo puede ser que haya cambios tan significativos en tan poco tiempo?”, lanzó al público. Y, a partir de ahí, la reflexión dejó de centrarse únicamente en la tecnología para trasladarse a las empresas y a las personas: cómo adaptarse, cómo decidir qué herramientas implantar y cómo evitar quedarse atrapados en dinámicas de hype o consumo impulsivo de soluciones que no siempre aportan valor real.

Además, insistió en la importancia de construir flujos de trabajo sólidos antes de introducir automatizaciones. En este sentido, defendió la necesidad de identificar qué tareas pueden automatizarse y cuáles deben seguir estando protegidas por el valor humano y el conocimiento especializado: “Las tareas de alto valor son las que nos van a mantener en nuestro puesto de trabajo”.

También desmontó parte del discurso triunfalista que rodea actualmente a la IA. Citó estudios que apuntan a que muchos proyectos empresariales vinculados a estas tecnologías todavía no están generando retorno real, en gran medida porque las herramientas se implantan sin estrategia clara o directamente no llegan a utilizarse.

Otro de los obstáculos identificados por Nicieza fue la protección de datos y el uso responsable de modelos externos dentro de las organizaciones. Alertó de que muchas empresas siguen utilizando herramientas sin revisar aspectos básicos relacionados con privacidad, gobernanza o tratamiento de información sensible.

Adrián dejó en el aire una última y rotunda idea: “Tenemos que recordar que somos humanos usando la IA, y no al revés”.

Casos de éxito cuánticos

La recta final del Foro se centró en la computación cuántica desde una perspectiva alejada de conceptos abstractos o muy futuristas y orientada a explicar qué aplicaciones empiezan ya a explorarse desde el ámbito empresarial.

Pablo Gutiérrez, investigador de CTIC Quantum Lab, introdujo algunos de los principios básicos que diferencian la computación cuántica de la clásica. Habló de conceptos como la superposición, el entrelazamiento o la interferencia cuántica y explicó cómo el salto de los bits tradicionales a los qubits cambia la forma de procesar información.

Lejos de plantear la cuántica como una sustitución de los sistemas actuales, insistió en que se trata de una tecnología complementaria, útil para problemas complejos relacionados con optimización, machine learning, simulación o comunicaciones seguras.

“El momento de actuar es ahora”, defendió. Aunque reconoció que el hardware todavía es limitado, explicó que el avance está siendo acelerado y que ya existen herramientas y entornos que permiten experimentar, validar casos de uso y preparar capacidades antes de que la tecnología alcance una madurez plena.

A partir de ahí tomó la palabra Luis Meijueiro, líder de la Unidad de Especialización de Tecnologías de Computación Cuántica de CTIC, que aterrizó el debate en ejemplos concretos y posibles aplicaciones empresariales.

Uno de los casos más llamativos estuvo relacionado con las comunicaciones seguras y la llamada distribución cuántica de claves (QKD), una tecnología diseñada para detectar automáticamente cualquier intento de interceptar una comunicación. “El propio canal se ‘chiva’ si alguien intenta escuchar”, explicó Meijueiro al abordar uno de los grandes retos de futuro, que es la capacidad de los ordenadores cuánticos para romper sistemas de cifrado tradicionales. En ese contexto, alertó de que parte de la información crítica que hoy se transmite de forma aparentemente segura podría quedar expuesta en el futuro. “Los atacantes ya están almacenando datos pensando en poder descifrarlos dentro de unos años”, advirtió.

La intervención abordó también aplicaciones relacionadas con navegación autónoma sin GPS, optimización logística o sistemas avanzados de toma de decisiones, mostrando cómo estas tecnologías podrían tener impacto directo en sectores industriales, movilidad, ciberseguridad o gestión urbana.

Especialmente ilustrativo fue el ejemplo vinculado a la optimización de la última milla logística, donde la computación cuántica permitiría abordar problemas con miles de variables simultáneas de una forma más eficiente que los sistemas actuales.

Un humanoide y un dron en la sala

El Foro reservó también un espacio destacado para las demostraciones prácticas, orientadas a mostrar cómo tecnologías que hace apenas unos años parecían futuristas empiezan ya a tener aplicaciones reales en entornos industriales y empresariales.

Uno de los bloques más visuales de la jornada llegó de la mano de Pedro Javier Sáez, director de Transformación Digital, IA y Sistemas Ciberfísicos de IDONIAL Centro Tecnológico, que abordó la evolución de la robótica industrial y el salto de la IA al mundo físico.

Durante su intervención repasó distintos tipos de robots, desde brazos industriales hasta humanoides, y defendió que el verdadero reto ya no está solo en automatizar tareas, sino en lograr que las máquinas sean capaces de percibir, interpretar y actuar en entornos complejos. “La IA tiene que conocer el mundo físico, y eso es mucho más difícil que conocer el digital”, explicó.

Buena parte de la atención se centró en el robot humanoide Unitree G1, equipado con sensores y capacidades de IA que permiten experimentar con percepción, movimiento y toma de decisiones. Aun así, Sáez insistió en que “los humanoides no son toda la robótica” y recordó que cada tecnología debe responder a necesidades concretas y tener sentido dentro de los procesos empresariales.

La intervención dejó además una reflexión ligada al nuevo paradigma de la Industria 5.0, donde las personas vuelven a situarse en el centro: “Si vamos a tener robots, automatismos e IA en las fábricas, necesitamos que las personas funcionen como un agente más dentro de ese sistema”, señaló.

Las demostraciones continuaron con Luis Santiago, CTO y director de Tecnología e Innovación de Iberastur Ingeniería, que mostró aplicaciones industriales vinculadas a drones, captura avanzada de datos y generación de modelos digitales.

Santiago defendió que el verdadero valor no está únicamente en la tecnología, sino en la capacidad de convertir datos complejos en herramientas útiles para la toma de decisiones. “Hacemos lo complejo fácil. Nosotros no vendemos tecnología; resolvemos problemas”.

A través de la marca Omnia Dynamics, Iberastur presentó soluciones relacionadas con gemelos digitales, monitorización de emisiones, simulación de maniobras o inspección técnica, con aplicaciones en sectores como industria, energía, logística o patrimonio.

La demostración puso el foco en cómo la IA permite optimizar procesos y reducir tiempos de operación además de ayudar a interpretar la información y transformarla en decisiones para empresas y operarios.

Las Oficinas Acelera Pyme, puestas en marcha en toda España por Red.es, entidad pública adscrita al Ministerio para la Transformación digital y de la Función Pública a través de la Secretaría de Estado de Digitalización e Inteligencia Artificial, cuentan en su convocatoria 2025 con un importe de ayuda concedida de más de 29 millones de euros para impulsar la digitalización de pymes, autónomos y emprendedores. El importe de la ayuda máxima es del 80% del presupuesto subvencionable y está financiada por la Unión Europea, Fondos Europeos de Desarrollo Regional (FEDER) del periodo 21-27.