CTIC pone en marcha en Peón un piloto para desplegar una comunidad energética local experimental

La instalación proporcionará energía al propio centro de CTIC RuralTech, a su invernadero climático (también infraestructura singular), a la escuela de la localidad y a seis viviendas cercanas.

CTIC RuralTech ha acogido el pasado lunes, 28 de noviembre, la presentación del programa piloto y de investigación asociado a una comunidad energética rural de Peón, diseñado por CTIC en el marco del proyecto "Aldea 0", y cuyo objetivo es experimentar con un modelo de consumo colectivo replicable en otros territorios del ámbito rural.

Este piloto, que actuará como modelo y demostrador, servirá para probar y experimentar tanto las tecnologías disponibles, como los modelos organizativos comunitarios, convirtiéndose en referencia visitable para fomentar la creación de comunidades energéticas en otros ámbitos geográficos de carácter rural. Esta instalación tendrá un largo recorrido ya que, además de para los fines mencionados, permitirá articular, sobre la infraestructura desplegada, distintas investigaciones en el ámbito de las tecnologías de generación renovable y distribuida de energía, en soluciones de almacenamiento, así como avanzar en conceptos tales como flexibilidad eléctrica o programas de respuesta a la demanda.

Durante la presentación, a la que asistieron las personas participantes y beneficiarias de este proyecto, estuvieron presentes representantes de Astuenerxía, cooperativa asturiana centrada en la promoción de nuevos modelos de generación energética; y de la Fundación Asturiana de la Energía (FAEN); entidades ambas que colaboran con CTIC en el desarrollo de esta iniciativa.

La energía que se generará a partir de la instalación fotovoltaica proyectada, dará servicio a la sede de CTIC RuralTech y a su invernadero climático inteligente, además de a un pequeño grupo de vecinos y a la escuela de Peón. El invernadero climático inteligente, que tendrá un alto consumo eléctrico, tiene como objetivo experimentar tecnología aplicada a cultivos.

Las viviendas cercanas, seis, han sido seleccionadas por su perfil de consumo, buscando incorporar a este piloto de investigación la mayor cantidad posible de casuísticas que permita diseñar una metodología adaptable a diferentes hábitos y perfiles de consumo. Así, se incluyen, entre estos vecinos, una explotación ganadera con vacas, otra con rebaño de ovejas y un taxista con coche eléctrico. En cuanto a los perfiles personales, lo componen personas de edad avanzada, familias jóvenes y personas que residen en la aldea. En definitiva, un reflejo de los diversos perfiles que conviven en la actualidad en las aldeas asturianas.

La finalidad última es lograr el aprovechamiento de los recursos naturales existentes en el territorio, en este caso los recursos energéticos, maximizando los beneficios comunitarios y minimizando las necesidades de inversión, a la par que se crean relaciones simbióticas entre los diferentes actores presentes en la aldea.

La puesta en marcha de la comunidad energética local conjuga tres tipos de innovación: tecnológica, comunitaria y ecosocial. A lo largo de este año se han definido las líneas generales del proyecto, proyectado la infraestructura y completado los trámites para la construcción de la misma, que está previsto esté operativa en un plazo de dos a tres meses.

A partir de la reunión de puesta en marcha de esta iniciativa, se comenzará a generar el modelo de reparto energético que requiere este piloto, y que estará soportado por una plataforma digital que facilitará la gobernanza y reparto dinámico de la energía entre los participantes.

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