Descarbonización industrial

Moeve y ArcelorMittal crean una plataforma de innovación al 50% para llevar las moléculas verdes al acero

Pinakin Chaubal, director de tecnología de ArcelorMittal, Maarten Wetselaar, CEO de Moeve, y David González, director ejecutivo de Sekuens / Foto: moeveglobal.com
  • La nueva entidad nace bajo la alianza Green Molecules to Green Steel (G2G) y contará con fondos propios de ambas compañías, además de la participación de Sekuens a través de sus vehículos de fomento de la innovación en Asturias.
  • El objetivo declarado es desarrollar demostradores industriales que después se escalen en los centros de producción de ambas: biometano y biogás, hidrógeno renovable y derivados, biocombustibles de segunda generación, catalizadores más eficientes, captura de CO₂, biotecnología de proceso e IA aplicada a nuevos materiales.

Descarbonizar la siderurgia y descarbonizar la energía son dos problemas difíciles por separado. Juntos son el mismo problema: el acero necesita moléculas que hoy vienen del carbón o del gas natural, y quien fabrica esas moléculas necesita un cliente industrial dispuesto a comprarlas cuando aún son caras.

Eso es exactamente lo que intentan resolver Moeve y ArcelorMittal con la plataforma conjunta de innovación que acaban de lanzar, creada al 50% por ambas compañías bajo la alianza Green Molecules to Green Steel (G2G).

El planteamiento tiene una lógica de cadena: una produce las moléculas, la otra las consume. Y las dos comparten el mismo obstáculo, que no es demostrar que la tecnología funciona, sino que funcione a escala industrial y a un coste que aguante la competencia global.

Qué es exactamente lo que se ha creado

Es importante precisar la naturaleza del anuncio, porque no es un acuerdo marco ni una declaración de intenciones: es un vehículo con fondos propios aportados por ambas compañías para ejecutar proyectos concretos.

En él participará también Sekuens, la Agencia de Ciencia, Competitividad Empresarial e Innovación del Principado de Asturias, a través de los instrumentos de fomento de la innovación que ya tiene y de los que desarrolle en el futuro. La nota deja abierta la puerta a que se incorporen otras agencias públicas —regionales o nacionales— o entidades privadas, siempre que encajen con los objetivos y la estructura.

Su función declarada es desarrollar demostradores industriales que después puedan escalarse en los centros de producción de ambas compañías. Es decir, no investigación de partida, sino la fase que suele quedar huérfana: la que va del laboratorio a la planta.

Qué van a investigar

El eje son las moléculas verdes: biometano y biogás, hidrógeno renovable y sus derivados, y biocombustibles de segunda generación. A ellas se suman otras palancas de descarbonización, entre las que la nota cita expresamente los catalizadores más eficientes.

El trabajo se articulará como un hub impulsado por los centros de innovación de ambas compañías, con tres líneas tecnológicas identificadas: captura de CO₂ y valorización de esas moléculas, biotecnología aplicada a mejorar procesos productivos e inteligencia artificial para el diseño de nuevos materiales.

Y se plantea como ecosistema abierto, con participación de startups, universidades y centros tecnológicos.

"Necesitamos seguir explorando tecnologías que nos permitan alcanzar una producción sostenible medioambiental y económicamente, y debemos llegar a ello cuanto antes", señala Pinakin Chaubal, vicepresidente y director de tecnología de ArcelorMittal. "Dada la complejidad del desafío, nunca lo solucionaremos solos".

Maarten Wetselaar, consejero delegado de Moeve, sitúa la alianza en el terreno estratégico: "lo que ponemos en marcha hoy es una herramienta que nos va a permitir aportar soluciones y además avanzar en la autonomía energética del continente".

Por qué esto se decide también en Asturias

La entrada de Sekuens no es un detalle protocolario, y explica buena parte del interés territorial de la operación.

ArcelorMittal tiene en España sus dos proyectos punteros de acero de bajas emisiones en Europa: Sestao, con XCarb reciclado y producido de forma renovable para productos planos, y Gijón, para productos largos. Que la agencia asturiana de innovación entre como participante en una plataforma privada creada al 50% por dos multinacionales es una fórmula poco habitual, y coloca al ecosistema regional dentro del vehículo, no en la puerta.

"Esta plataforma tendrá un fuerte impacto en la potenciación del ecosistema innovador en Asturias, acelerando aún más empresas tecnológicas con un crecimiento gacela y punteras en ámbitos como la seguridad o los biofueles", sostiene David González, director ejecutivo de Sekuens.

Es además el segundo movimiento del mismo tándem en dos meses. En julio, ambas compañías firmaron el mayor acuerdo de eficiencia energética de España, orientado precisamente a impulsar el acero verde en Asturias. Aquel operaba sobre lo que ya existe; este, sobre lo que todavía no.

Lo que no se ha comunicado

Aquí conviene bajar el volumen. El anuncio no incluye importe, ni de la aportación de cada socio ni del compromiso de Sekuens. Tampoco calendario, ni sede, ni número de proyectos previstos, ni estructura de gobierno o equipo.

Sabemos que la plataforma existe, quién la participa y en qué quiere trabajar. No sabemos cuánto ni cuándo.

Y la prueba de esto no será el número de proyectos lanzados, sino cuántos demostradores acaban efectivamente escalados en Sestao, en Gijón o en las plantas de Moeve. Es la distancia que la propia industria reconoce como la más difícil: las tecnologías realmente transformadoras son las capaces de responder a la vez a descarbonización, competitividad y autonomía energética, y muy pocas lo consiguen a la vez.

La alianza encaja en las hojas de ruta de ambas. Moeve avanza su plan Positive Motion con una planta de biocombustibles de segunda generación en construcción y el desarrollo del Valle Andaluz del Hidrógeno Verde. ArcelorMittal, su transición hacia el acero de bajas emisiones. Lo que aporta G2G es un sitio donde esas dos hojas de ruta se toquen.