ECONOMÍA CIRCULAR

De residuo a recurso o cómo Naeco transforma el plástico en futuro

photo_camera Violeta Martínez, directora de Producción de Naeco Group / Fotos de Marta Martín

Párate un momento a reflexionar: una botella de agua vacía, una caja de plástico o un envase cualquiera. Parece que su historia termina justo en el momento en que caen dentro del contenedor amarillo, o al menos ahí es donde les perdemos la pista, ¿verdad? Sin embargo, para Naeco Group ese no es el final del recorrido, sino todo lo contrario... Es el comienzo.

La compañía asturiana lleva casi dos décadas demostrando que la innovación también puede consistir en replantearse el destino de aquello que otros consideran un desecho. Para Violeta Martínez, directora de Producción de Naeco Group, esa filosofía puede resumirse en una idea muy sencilla: "transformando los residuos de unos en recursos para otros".

La historia de esta compañía comenzó en Sotrondio en 2006 con la creación de una fábrica dedicada al diseño y fabricación de envases reutilizables de transporte para sectores como la alimentación, la automoción, el farmacéutico o el textil. Aquella primera planta acabaría convirtiéndose en Naeco Packaging, el origen de un grupo que no ha dejado de evolucionar desde entonces.

Como explica Martínez, Naeco Group es "la empresa matriz donde trabajamos constantemente en la diversificación, que permita desarrollar nuevas soluciones para el residuo plástico", una estrategia de la que nacen sus tres divisiones.

La segunda fue Naeco Recycling, creada en 2015 para procesar residuos de envases procedentes del contenedor amarillo y transformarlos en polímeros reciclados de alta calidad para aplicaciones industriales. La tercera llegó hace apenas un año bajo el nombre de Naeco Fibers, una nueva línea especializada en convertir botellas PET en fibra discontinua de poliéster para sectores de alto valor añadido como la automoción.

El viaje que comienza en el contenedor amarillo

Todo empieza mucho antes de que el residuo llegue a la fábrica. Empieza en casa.

Tras depositarse en el contenedor amarillo, los envases pasan por plantas de clasificación antes de llegar a Naeco Recycling, donde comienzan una nueva transformación. Allí atraviesan procesos de separación, trituración, lavado, secado y extrusión hasta convertirse de nuevo en una materia prima de calidad.

Pero el objetivo de la compañía no es únicamente recuperar el plástico. También busca encontrar una utilidad para el resto de materiales que aparecen durante el proceso. En ese sentido, Violeta explica que el proyecto Zero Waste responde a esa premisa: "Aprovechamos todos los materiales que separamos en nuestra línea. Los plásticos son nuestra materia prima principal, pero al resto de fracciones también les buscamos una salida para convertirlas en un recurso".

Ese planteamiento ha llevado al grupo a desarrollar soluciones para reutilizar, por ejemplo, la celulosa procedente de las etiquetas o aprovechar otras fracciones en aplicaciones alternativas, avanzando hacia un modelo de aprovechamiento prácticamente integral.

La evolución más reciente del grupo tiene nombre propio: Naeco Fibers.

La creciente presencia de envases PET y la escasez de proyectos capaces de darles una nueva vida impulsaron la creación de esta división. Como explica Martínez, "cada vez consumimos más botellas PET y existen pocos proyectos que transformen ese residuo en recurso", una realidad que llevó a la compañía a explorar nuevas aplicaciones para este material.

Hoy esas botellas pueden terminar formando parte del interior de un automóvil. Alfombrillas, techos, maleteros o revestimientos textiles incorporan una fibra de poliéster obtenida a partir de residuos reciclados.

Detrás de ese resultado existe un importante componente tecnológico. La directora de Producción recuerda que trabajan con parámetros "que no se ven a simple vista, como viscosidad, elongación, resistencia o humedad", variables que deben mantenerse bajo un control muy preciso porque "cualquier variación afecta al resultado".

La exigencia técnica es tal que, en apenas un año de actividad, Naeco Fibers ha conseguido homologaciones dentro del sector de la automoción, uno de los más estrictos desde el punto de vista industrial. Paralelamente, la división ya desarrolla proyectos para reutilizar también los residuos que genera durante su propia producción e introducirlos nuevamente en el proceso, reforzando la conexión circular entre las distintas áreas del grupo.

Innovar también es cambiar la forma de mirar un residuo

Más allá de la tecnología, Martínez considera que uno de los grandes desafíos sigue estando fuera de la fábrica.

A su juicio, "el reciclaje como acción aislada tiene límites; debemos transformarlo en una cultura colectiva; tiene que pasar de unas generaciones a otras". Por eso insiste en la importancia de acercar esta realidad a la sociedad y explicar qué ocurre realmente después de depositar un envase en el contenedor amarillo.

La experiencia, asegura, cambia la percepción de quienes conocen el proceso desde dentro. "Cuando la gente nos visita, entiende nuestro proceso y reflexiona que cada tonelada que entra en nuestras instalaciones es una tonelada menos que vierte a nuestro entorno y menos cantidad de CO2 que se emite al ambiente, cambia su percepción y comprende nuestra contribución hacia un planeta mejor".

Toda esa evolución ha tenido lugar sin abandonar sus raíces.

Las tres divisiones del grupo permanecen ubicadas en las cuencas mineras asturianas: Naeco Packaging en Sotrondio, Naeco Recycling en La Felguera y Naeco Fibers en Olloniego. Una decisión que responde tanto a la disponibilidad de suelo industrial como al valor del tejido humano existente en la comarca.

Como resume Violeta, "somos una empresa de origen asturiano y siempre hemos querido crecer aquí". Actualmente el grupo supera los 160 empleados, en su mayoría ocupados por vecinos de las cuencas, convencido de que ese legado industrial continúa siendo uno de los principales activos del territorio.

Una empresa que mira más allá de la fábrica

Ese compromiso también se refleja en Naeco Loves You, el portal desde el que la compañía da visibilidad a todas sus iniciativas de responsabilidad social y medioambiental.

Según explica la directora de Producción, se trata de un espacio desde el que "impulsamos y compartimos de forma transparente lo que hacemos", con el objetivo de transmitir la pasión por cada iniciativa y recordar que "las personas son el componente fundamental en el crecimiento de un planeta sostenible".

Esa forma de entender la empresa acaba de recibir un nuevo respaldo tras superar el proceso de certificación B Corp, una de las acreditaciones internacionales más exigentes en materia social, ambiental, de transparencia y gobernanza.

Para Martínez, este reconocimiento supone haber demostrado que "no solo hacemos buenos productos, sino que nuestra forma de hacer empresa genera un impacto positivo real en las personas y en el planeta".

Porque, al final, la innovación no consiste únicamente en fabricar nuevos materiales. A veces empieza mucho antes, en el momento en que alguien decide que un residuo todavía tiene una historia por delante.