"Asturias dispone de argumentos económicos, logísticos, sociales y también financieros que constituyen un enorme potencial que debemos aprovechar. Para contarlo, necesitamos ir más allá de balances y estadísticas." Con esas palabras, Antonio Romero, director general de Caja Rural de Asturias, abrió un acto que no era una jornada de promoción al uso ni una presentación institucional al uso. Era algo más ambicioso: sentar en una misma sala a más de 230 directivos, referentes culturales y representantes institucionales de primer nivel y hacerles ver que Asturias tiene una historia económica que contar y un futuro que ofrecer.
El escenario elegido no fue casual. La Real Fábrica de Tapices de Madrid, una de las instituciones culturales más emblemáticas de la capital, acogió una jornada construida sobre un doble diálogo: el presente y futuro económico de la región por un lado, y la cultura como palanca de desarrollo y marca territorial por otro. Dos relatos que habitualmente se cuentan por separado y que Caja Rural de Asturias decidió entrelazar en un formato donde la ópera, la sidra, la fábrica de armas de Trubia, la inteligencia artificial y la gastronomía con estrella Michelin compartieron espacio sin disonancias.
El diagnóstico económico: inversión, innovación y un reto de diversificación
El primer espacio de diálogo, "Creemos en Asturias", reunió a cinco voces que representan sectores muy distintos del tejido productivo y del conocimiento.
Raquel Tapia, directora general de Sanofi en España; Ana Isabel Fernández, rectora de CUNEF Universidad y presidenta de la Fundación Princesa de Asturias; José Armando Tellado, CEO del Grupo Central Lechera Asturiana y vicepresidente de la FIAB; Pablo Martín, presidente de Izertis; y Carlos León Gasalla, director de la Fábrica de Armas de Trubia (Rheinmetall Expal Munitions), desgranaron a lo largo de cuatro bloques las oportunidades y los cuellos de botella de la región.
Los temas fueron directos y sin concesiones retóricas: fiscalidad, tamaño empresarial, capacidad de internacionalización y competitividad como primer bloque. Innovación, relación universidad-empresa y conocimiento como segundo. Energía, transportes, comunicaciones y futuro industrial como tercero. Y atracción de talento joven —impulsada por la calidad de vida, el teletrabajo y las nuevas formas de organización laboral— como cierre.
El diagnóstico compartido fue claro: Asturias tiene activos reales para competir, pero la capacidad de convertirlos en proyectos empresariales e industriales dependerá de las decisiones que se tomen en los ámbitos estratégicos. La diversificación de la herencia industrial hacia sectores nuevos no es una opción, es una necesidad. Y el tiempo para hacerlo no es ilimitado.
La cultura como marca y como motor
El segundo espacio, "Creamos en Asturias", moderado por los periodistas Pachi Poncela y Enrique Bueres, demostró que la cultura asturiana tiene una densidad y una ambición que pocos territorios de su tamaño pueden igualar.
El recorrido fue amplio y deliberadamente ecléctico. La montera picona del diseñador Constantino Méndez (Kös) como símbolo de una tradición que no frena sino que impulsa la modernidad. El Museo de Bellas Artes de Asturias y el Centro Niemeyer. Laboral Centro de Arte y Creación Industrial, con los testimonios de Rosina Gómez-Baeza —gestora del proyecto desde su creación hasta 2011— y su actual directora, Semíramis González. La Ópera de Oviedo, representada por el presidente de su fundación, Juan Carlos Rodríguez Ovejero. La Semana Negra, de la mano de su director, el escritor Miguel Barrero. Y el Museo del Prado, con la presencia de su director adjunto de Conservación e Investigación, Alfonso Palacio, asturiano.
La música aportó guiños a Rodrigo Cuevas y Víctor Manuel, actuaciones en directo de David Varela, la compañía de danza de Dana Raz y la cantante Marisa Valle Roso. La gastronomía estuvo representada por Amanda Álvarez Pico (Club de Guisanderas), Jorge García (D.O.P. de la Sidra), el escanciador Salvador Ondó y un vídeo del chef con estrella Michelin Marcos Morán.
Una sala que habla por sí sola
La lista de asistentes dice tanto como el contenido del evento. Entre los más de 230 invitados se contaron representantes de Iberdrola, Acciona, AON, Iberia, Garrigues, KPMG, IDAE, Fundación COTEC, Metalia, Farmacias Trébol y Tres60 Media Pro, junto a las principales entidades e instituciones de Asturias. Un público que no acude por compromiso sino por interés, y que Caja Rural de Asturias logró reunir en una ciudad donde la competencia por la atención de los decisores económicos es feroz.
Romero cerró el acto con una frase que conecta con el espíritu de toda la jornada: "Las instituciones públicas y las empresas privadas nos hemos unido en un fin común: construir nuestra mejor versión desde la raíz, un origen común que nos impulsa y no nos impide volar."