Industria de defensa

Europa se fabrica su propio sistema de comunicaciones para los cazas y esquiva la dependencia de EE.UU.

El consorcio EuroMIDS -integrado por la española Indra, la alemana Hensoldt, la italiana Leonardo y la francesa Thales- ha firmado con la agencia europea de armamento OCCAR el contrato del programa EMIDS-2 para desarrollar el F-EMIDS, un terminal de comunicaciones que sustituirá al actual sistema Link 16, de origen estadounidense.

En una operación militar moderna, quien controla la información controla el campo de batalla. Los aviones de combate, los buques y las unidades terrestres necesitan intercambiar datos constantemente -posiciones, amenazas, objetivos- de forma segura, instantánea y a prueba de interferencias. Ese intercambio se apoya en unos terminales de comunicaciones muy sofisticados que, hasta ahora, dependían en buena medida de tecnología estadounidense. Europa ha decidido cambiar eso, y en esa jugada hay una empresa española.

El consorcio EuroMIDS -formado por Indra, la alemana Hensoldt, la italiana Leonardo y la francesa Thales- ha firmado con la OCCAR, la organización europea que gestiona programas de armamento en cooperación, el contrato para desarrollar el programa EMIDS-2. Su objetivo es crear el F-EMIDS, un terminal de comunicaciones de nueva generación que dotará a los aviones de combate europeos de la capacidad de intercambiar datos de forma continua y segura durante los próximos años. Indra participa como socio clave del consorcio y se encarga del desarrollo de partes esenciales del sistema.

Qué es exactamente lo que se está desarrollando

Para entender la relevancia del anuncio conviene traducir la jerga. Los aviones de combate actuales se comunican mediante enlaces de datos tácticos, siendo el más extendido el Link 16, un estándar de origen estadounidense que llevan aeronaves como el Eurofighter, el Rafale, el Tornado, el avión de transporte A400M o los aviones de alerta temprana AWACS. Ese sistema, aunque fiable, se ha quedado corto para las necesidades futuras y depende de tecnología externa.

El F-EMIDS es el terminal llamado a sustituirlo. Entre sus novedades técnicas, la nota del consorcio destaca una nueva arquitectura criptográfica dual que refuerza la protección de las comunicaciones; la capacidad de participar en varias redes simultáneamente y de recibir más datos en entornos saturados; y una nueva forma de onda de banda ancha, más segura, denominada ESSOR, basada en estándares europeos compartidos que facilitan que los distintos ejércitos operen juntos. Además, se apoya en la llamada radio definida por software: en lugar de sustituir aparatos físicos cada vez que hay que adaptarse a una nueva frecuencia o estándar, basta con actualizar el software, lo que abarata y agiliza su evolución.

Dentro del programa, Indra trabajará en dos versiones del terminal: un primer modelo con el que se validará el software y las nuevas capacidades, y un segundo que será el primer prototipo físico, dotado de procesamiento segregado -el llamado "rojo/negro"- para manejar información clasificada con garantías de seguridad.

La clave: soberanía sobre una tecnología crítica

Más allá del detalle técnico, lo relevante del programa es lo que representa. El desarrollo de un terminal de comunicaciones de combate de nueva generación es una capacidad que, según el propio consorcio, está al alcance de muy pocas potencias militares en el mundo. Dominarla significa que Europa no dependerá de terceros para un elemento absolutamente crítico: el sistema nervioso que conecta a sus fuerzas en el campo de batalla.

Esa idea de soberanía tecnológica es la que da sentido estratégico a la operación, y conecta con una tendencia de fondo que atraviesa toda la industria europea de defensa: la de reducir dependencias externas y construir capacidades propias en un momento de fuerte impulso del gasto militar. España participa de ese movimiento, con los nuevos Programas Especiales de Modernización que dejan en la industria nacional el grueso de la inversión en defensa y con las grandes compañías del sector posicionándose en los foros de la OTAN de cara a los nuevos programas aliados. El terminal europeo de comunicaciones es una pieza más de ese tablero, en el que el acceso a las tecnologías críticas se ha convertido en un asunto de autonomía estratégica.

Una pieza de la futura "nube de combate"

El F-EMIDS no es un fin en sí mismo, sino un cimiento. El programa es uno de los elementos sobre los que se construirá la futura nube de combate, el concepto hacia el que evolucionan los ejércitos más avanzados: un entorno digital en el que todas las plataformas -aviones, drones, satélites, buques, unidades terrestres- comparten información en tiempo real y operan de forma coordinada en todos los dominios a la vez. Esa arquitectura será el núcleo del futuro sistema de combate aéreo europeo, y quien desarrolle sus componentes hoy se asegura un papel protagonista en la defensa europea de las próximas décadas.

Para Indra, la participación en EMIDS-2 supone consolidar su conocimiento en un terreno de altísimo valor añadido y reforzar su posición en el corazón de los grandes programas europeos de defensa. Es coherente con la apuesta de la compañía por las tecnologías más avanzadas del sector, en la línea de iniciativas como la creación del primer grado de ingeniería cuántica de España para asegurarse el talento técnico que necesita.

El programa se enmarca, además, en el esfuerzo europeo por dotarse de capacidades propias que también persiguen otros instrumentos comunitarios, como el nuevo programa AGILE para acelerar la innovación de defensa a través de startups. El F-EMIDS forma parte, en realidad, de una familia más amplia de terminales que cubrirá también helicópteros, plataformas navales y unidades terrestres, con el objetivo de que todas las piezas del puzle militar europeo hablen, por fin, el mismo idioma. Y que lo hagan sin pedir permiso a nadie.