España lidera los rankings de uso de IA, pero solo una de cada seis pymes la ha llevado a sus procesos

  • La segunda jornada del 40º Encuentro de AMETIC en Santander dejó la cifra que mejor mide la distancia entre el entusiasmo y la práctica: el 44% de la población trabajadora usa ya inteligencia artificial y más del 22% de las empresas la ha incorporado, pero la adopción industrial se queda en el 17% y la que llega a procesos reales en la pyme, en una de cada seis.
  • La jornada dejó además el reconocimiento de AMETIC a la digitalización de la Justicia, el detalle del reglamento europeo que quiere crear una industria de centros de datos que Europa no tiene, y un anuncio para Asturias: el Congreso Nacional de Industria se celebrará en Avilés los días 24 y 25 de febrero.
España lidera los rankings de uso de IA, pero solo una de cada seis pymes la ha llevado a sus procesos / Foto: AMETIC
photo_camera España lidera los rankings de uso de IA, pero solo una de cada seis pymes la ha llevado a sus procesos / Foto: AMETIC

Si la primera jornada del encuentro de AMETIC se fue en anuncios y en definiciones de soberanía, la segunda bajó al suelo. Y en el suelo hay una cifra que ordena todo lo demás: solo una de cada seis pymes ha incorporado realmente la inteligencia artificial a sus procesos, más allá de un piloto o una prueba.

El dato lo puso sobre la mesa Enrique Serrano, presidente de la Comisión de IA y Economía del Dato de AMETIC. Y contrasta con los que había aportado poco antes Carla Redondo, directora general de Ordenación de los Servicios de Digitalización y de Comunicación Audiovisual, con datos del Atlas de IA: España ocupa la séptima posición mundial en el ranking de ecosistemas de IA de Stanford, el 44% de la población trabajadora ya usa IA en su día a día y más del 22% de las empresas la ha incorporado.

Entre usar y transformar hay un trecho, y la jornada se dedicó básicamente a medirlo.

La pyme: 3.000 normas y ningún departamento de tecnología

Quien mejor explicó por qué ese trecho existe fue Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME. Recordó el peso del tejido que representa —"el 99% del tejido productivo español está formado por pymes, el 70% del PIB lo genera la pyme, el 70% del empleo"— y añadió un dato que rara vez acompaña a los discursos de crecimiento: España ha perdido 25.000 microempresas desde la pandemia, en plena etapa expansiva.

Su diagnóstico no fue tecnológico. "La clave no está en la herramienta que tenemos, la clave está en cómo la utilizamos para ganar competitividad, tamaño y dimensión. Y para eso hace falta acompañamiento", señaló, recordando que la mayoría de las pymes no tiene departamento de tecnología ni capacidad para tenerlo. Entre los frenos citó la complejidad normativa —"a un pequeño comercio en España le afectan 3.000 normas"—, el acceso a la financiación y el acceso al talento. Su receta cabe en una palabra: simplificar.

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La segunda jornada del 40º Encuentro de AMETIC en Santander midió la distancia entre usar la inteligencia artificial y transformarse con ella: solo una de cada seis pymes la ha llevado más allá del piloto / Foto: AMETIC

En la mesa que moderó Serrano, los proveedores describieron el mismo problema desde el otro lado del mostrador. Mauricio Escanilla (Alibaba Group) lo resumió en una frase que define el modelo emergente: "no te damos la receta, lo que hacemos es directamente cocinar el plato". Su plataforma AxioWork, usada según sus datos por más de 230.000 empresas, despliega agentes que buscan proveedores, comparan precios y negocian en nombre del cliente.

Èlia Urgell (Wolters Kluwer) marcó el límite: "el profesional tiene un criterio, un conocimiento implícito y una flexibilidad que no tiene la IA". Carles Ransanz (Sage Iberia) puso la condición técnica: "lo importante es que la información sea trazable; tengo que saber qué razonamiento hay detrás de cada dato que me da la IA". Y Carlos Gandara (Samsung España) aportó el matiz más revelador sobre la adopción real: "el 80% de nuestros usuarios usa IA, y creo que el 50% ni siquiera lo sabe".

El KPI que separa a quien la usa de quien la aprovecha

En la mesa de IA aplicada por sectores, abierta por Alberto Gago, director general de la AESIA, apareció el criterio más práctico de toda la jornada. Lo formuló Néstor Nocetti, cofundador y Chief Corporate Affairs Officer de Globant: "las compañías que hoy le están sacando el jugo son las que ponen un KPI de negocio: no cuántos copilots tengo o cuántos empleados los usan, sino cuánto más corto es mi tiempo de atención al cliente o cuánto más estoy vendiendo".

Con ese criterio, Adrián Gómez Pastor, director nacional de Randstad Digital, aportó el dato más concreto del día sobre IA agéntica en la Administración: en un único proyecto con la Seguridad Social ha reducido un 30% los tiempos de entrega y liberado 14.600 horas de trabajo. Y Victoria Miravall, directora de estrategia de producto de Wolters Kluwer España, señaló un efecto poco contado: el 80% del desarrollo de su solución para recursos humanos lo ha liderado personal muy senior reciclado mediante reskilling. "Es el momento de los expertos y los profesionales".

Gago reivindicó además la posición regulatoria española: el primer sandbox de IA de la Unión Europea, en marcha desde 2022, y el liderazgo de una coalición europea que logró prohibir los deepfakes sexuales sin consentimiento y la pornografía infantil generada con IA en la reciente aprobación del Ómnibus.

Europa quiere una industria de centros de datos que no tiene

El bloque regulatorio lo abrió Diego Solier, eurodiputado y ponente principal del CADA (Cloud and AI Development Act), el reglamento publicado por la Comisión mes y medio antes del verano. Su objetivo declarado es generar en Europa y en España "una industria del data center que ahora mismo no tenemos", apoyándose en cuatro pilares: financiación tecnológica, despliegue acelerado de la inversión, clasificación soberana de servicios y datos, y demanda pública.

Solier añadió una precisión operativa a la palabra que dominó las dos jornadas: la soberanía es "esa capacidad de decidir cuando realmente importa: mover tus sistemas y tus datos de un sitio a otro sin depender de factores externos". Y puso una condición para la futura clasificación de proveedores de alto riesgo: no puede basarse en la nacionalidad, sino en hechos y evidencias. Sobre España fue rotundo —"tenemos energía, tenemos la mayor red de fibra de Europa, tenemos la ubicación entre Europa, África y América, y tenemos el talento"— y añadió: "con toda seguridad, España va a tener una de esas gigafactorías", en línea con lo anunciado el día anterior por el ministro Óscar López.

La parte ejecutiva la detalló Aleida Alcaide, directora general de Inteligencia Artificial: una compra pública de cómputo de 250 millones de euros vinculada a las gigafactorías, las fábricas de IA del Barcelona Supercomputing Center y de CESA —abiertas a empresas y gratuitas para pymes—, el modelo abierto ALIA y 19 casos de uso desarrollados con 13 ministerios en el último año. Su formulación de la soberanía fue la más gráfica de las dos jornadas: la IA será "el sistema nervioso" de los próximos años, y "no podemos alquilar ese sistema nervioso afuera. No aislamiento, nunca aislamiento, siempre colaboración; pero necesitamos fortalecer la soberanía tecnológica".

En la mesa técnica sobre datos e infraestructura, moderada por Salvador Estevan, la misma idea se repitió desde el lado de los proveedores. "La soberanía digital no consiste en construir muros, sino en tener capacidad de elección", dijo Lola Rebollo (Cloudera). María Álvarez (Google Cloud) defendió que soberanía y competitividad "no son una dicotomía", y mencionó un nuevo cable submarino que unirá Florida, las Azores y Santander. David Blázquez (AWS) aportó el caso más llamativo: en el Gobierno de Canarias, una solución de IA sobre AWS Bedrock ha reducido la tramitación de expedientes de dependencia y discapacidad de entre 18 y 24 meses a entre siete y nueve minutos. Y José Gastey (BT International) puso el aviso material: "a día de hoy, las redes globales no están preparadas" para la escala de tráfico que exige la IA, y pidió mirar las infraestructuras digitales "con un prisma industrial", como España hizo en su día con la automoción.

Los datos como infraestructura, y los chips sin GPU

Ana Palacios, directora general del Dato, llevó ese argumento al terreno de los espacios de datos: "durante años hemos hablado de transformar datos en información; hoy el verdadero factor de competitividad consiste en el siguiente paso, que es transformar datos en productividad". Propuso entenderlos "como una nueva infraestructura estratégica para el siglo XXI, equiparable a lo que fueron las carreteras o las redes energéticas en el XX", y detalló los instrumentos: el plan de impulso de espacios de datos sectoriales, con más de 300 millones movilizados, y el Kit de Espacio de Datos con Red.es, con más de 2.600 solicitudes y 70 millones en subvención solicitada en las 17 comunidades y 50 provincias. Citó como avances el espacio nacional de datos de salud y el de movilidad, este último con al menos 58 casos de uso identificados.

Victor Gaspar de Multiverse Computing y Norberto Mateos de Intel, mantuvieron uno de los diálogos más técnicos de la mañana, sobre semiconductores, IA y soberanía industrial / Foto: AMETIC
Victor Gaspar de Multiverse Computing y Norberto Mateos de Intel, mantuvieron uno de los diálogos más técnicos de la mañana, sobre semiconductores, IA y soberanía industrial / Foto: AMETIC

El diálogo más técnico lo protagonizaron Norberto Mateos (Intel) y Víctor Gaspar, director comercial de Multiverse Computing. Mateos repasó el resurgir de Intel —el negocio de fabricación para terceros y la apuesta por centros de datos e IA, que ya supone el 60% de su facturación, con una revalorización bursátil superior al 500% en el último año— y anunció una nueva inversión de 5.000 millones de euros en Irlanda, donde fabrica todos sus procesadores de servidor de última generación. Su posición sobre la autonomía europea fue clara: "la soberanía no puede significar levantar barreras y aislarnos, cuando las economías de volumen que necesita este negocio son tan grandes".

Gaspar explicó cómo Multiverse comprime y optimiza modelos de IA de código abierto para que funcionen de forma más eficiente, incluso sin GPU, adaptándolos a procesadores como los Xeon de Intel. Y ambos cerraron con la conclusión más útil del día para cualquiera que gestione infraestructura: "la batalla de la IA se juega en la inferencia, no en el entrenamiento". Si ejecutar modelos deja de exigir GPU, se amplía enormemente dónde puede hacerse.

La tarde: defensa, y un cambio de modelo con la industria

Toda la tarde se dedicó a tecnologías duales y autonomía estratégica, en tres mesas consecutivas. Y la más informativa fue la que sentó juntos a los cuatro cuerpos.

Moderados por Miguel García Golmayo (AMETIC), José Manuel Roy Calvo (Ejército de Tierra), Manuel Alvargonzález Méndez (Armada), Fernando Carrillo Cremades (Ejército del Aire) y José Santiago Martín Gómez (Guardia Civil) detallaron sus prioridades tecnológicas, y la lista se repite en los cuatro: ciberseguridad, inteligencia artificial, gemelos digitales, computación en el borde y comunicaciones resilientes e interoperables. Ninguna plataforma, ningún sistema de armas: todo capa digital.

Más relevante que la lista fue el consenso sobre el método. Los cuatro coincidieron en la necesidad de evolucionar del modelo tradicional cliente-proveedor hacia un modelo de colaboración y ecosistema con la industria tecnológica. Es un cambio de fondo en un sector donde la contratación ha funcionado históricamente por pliego y por gran contratista.

En el contexto geopolítico, la mesa moderada por José María Beneyto (presidente de la AEC), con Anna Sroka (Universidad CEU San Pablo) y Natalia Olson-Urtecho (Plug and Play), sostuvo que el aumento de inversión europea en defensa abre una oportunidad real para pymes y tecnológicas españolas, y no solo para los grandes contratistas. La clave, según coincidieron: construir ecosistema, facilitar el acceso de las pequeñas y perder el miedo a entrar.

Desde el lado empresarial, con Antonio Carmona (Inetum) como moderador y la participación de Manuel Lobeira (ACORDE), Héctor Naranjo (GMV), Raúl Blanco (SAPA) y David Garriga (SIRT), la conversación fue de escalado: cómo aumentar capacidad productiva, agilizar la contratación pública y ampliar la base industrial. La misma frase se repitió aquí que en las mesas de IA de la mañana: pasar de proyectos piloto a soluciones en producción.

La financiación tuvo mesa propia, moderada por Sandra Figaredo (AMETIC) con Daniel Lorrain (Hyperion Fund), Carlos Pérez de Jáuregui (Nazca Capital) y Antonio Romero-Haupold (Sherry Ventures). El diagnóstico: hay que diversificar más allá de la banca, desarrollar mercados de capital propios del sector y dar más visibilidad y previsibilidad a las empresas para atraer inversores.

Y el talento tuvo un anuncio concreto. Diego Crescente, director general de la Escuela de Organización Industrial, presentó InnMasDef, programa impulsado junto a los ministerios de Defensa, Industria y Ciencia e Innovación para acercar formación e innovación a pymes y startups del sector, con el objetivo de formar a 600 profesionales al año y una primera tanda de hackatones de innovación abierta en toda España.

El puente iberoamericano y una soberanía que también es lingüística

La otra sesión de la tarde situó a España como puente digital entre Europa y Latinoamérica, de cara a la Cumbre Iberoamericana de Madrid. Y dejó el dato más incómodo de la jornada.

"Somos consumidores, no fabricantes ni proveedores", advirtió Juan Francisco Martínez Lara (ALETI), y lo respaldó con una cifra: solo el 5% del entrenamiento de los grandes modelos de IA se hace en español y el 3% en portugués. Para un espacio lingüístico de más de 600 millones de hablantes, eso significa que los modelos que se usarán en la región están entrenados mayoritariamente en otro idioma y otra cultura.

De ahí la formulación de Susana de Prado (Oficina para la España Digital 2030), que presentó el Foro Digital Iberoamericano del 3 de noviembre en Madrid, cuyo principal entregable será una Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial: "no queremos una IA que nos traduzca. Queremos una IA que nos entienda". Su definición de soberanía digital —"no es levantar muros, sino existir con voz propia en la conversación global"— es la más precisa de las muchas que se escucharon en dos días.

Paul Fervoy (ALETI) aportó la observación más aguda sobre el papel español: "una regulación sin institución es decoración", y "lo que aporta España no es acceso, es tiempo. El puente ya está construido; lo que tenemos que hacer es usarlo". Desde DigitalEurope, José Martínez-Usero pidió elevar del 7% al 25% los fondos europeos destinados a innovación y reducir un 25% las cargas administrativas, con una advertencia: "lo relevante no es cuántas directivas se aprueban, sino cuántas se implementan". Y Miguel Escassi (Google) puso números a la queja regulatoria que atravesó las dos jornadas: cerca de 100 normas digitales en cinco años y unos 270 reguladores en Europa.

Justicia: el caso español que se estudia fuera

La jornada había arrancado con el mismo protagonista que cerró la gala de la víspera. AMETIC entregó el Premio al Impulso de las TIC 2026 a la Secretaría de Estado de Justicia, recogido por su titular, Manuel Olmedo, de manos de María González Veracruz y Francisco Hortigüela.

Olmedo cifró el esfuerzo en más de 150 millones anuales de presupuesto ordinario y 410 millones de fondos NextGenerationEU, y situó a España como primer país europeo en digitalización de la Justicia por detrás de Estonia. "Para nosotros ha sido al revés: la digitalización ha sido la palanca del impulso, el modo de replantearnos la manera de trabajar en Justicia". El modelo se exporta: España lidera el grupo de trabajo de digitalización de la justicia del Banco Mundial y colabora con el BID, la OCDE y el Consejo de Europa.

En la mesa posterior, moderada por Aitor Cubo, Inés Morán (Ayesa Digital) recordó dónde está el mérito real: "el verdadero éxito no radica en una aplicación muy sofisticada, radica en encontrar esa necesidad en la realidad del día a día de los juzgados", con el proyecto ICIRREG como ejemplo: una migración de 31 millones de inscripciones históricas del Registro Civil con más de 16.500 reglas de correspondencia. Desde el Centro Tecnológico del Notariado se defendió la apuesta por centro de proceso de datos propio e infraestructura de GPU on-premise "para garantizar la soberanía del dato". Y Miguel Ángel de la Pisa (AMETIC) pidió mantener la inversión, reforzar la cogobernanza con las comunidades autónomas y aplicar "la reserva de humanidad" en el uso de la IA en justicia.

La gala dejó además dos apuntes: Miguel Escassi reivindicó "un gran pacto digital para el país, que se traduzca en un pacto de Estado", y AMETIC reconoció el 40º aniversario de UNE, cuyo presidente, Alfredo Berges, recordó que la normalización aporta el 14,7% del PIB, más de 14.000 millones al año.

El broche industrial, con parada en Avilés

Cerró la mañana Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria, con el dato que más interesa a este medio: la adopción de IA en el sector industrial está en el 17%, por debajo del 21% de media general, aunque en las startups llega al 100%. "Cada fábrica es un mundo, no se puede escalar de golpe, pero cuando entras, se ve el resultado", afirmó, citando casos como Lignum Tech (Cuenca), que diseña con IA módulos de construcción industrializada; una harinera de Lleida que filtra con IA la calidad del trigo; o Textil Santanderino, que controla con IA el color de sus tejidos.

Repasó también los avances en descarbonización —las ventas de vehículo eléctrico puro y enchufable rozan ya el 28%, frente al 9% de hace dos años— y la necesidad de reforzar la autonomía estratégica en chips, fertilizantes, acero, aluminio y defensa.

Y dejó dos citas en el calendario: el Congreso Nacional de Industria se celebrará en Avilés los días 24 y 25 de febrero, bajo el lema "Moviendo Europa", y España será país invitado en la Hannover Messe el próximo mes de abril.

Dos velocidades, y lo que las separa

Puesta en fila, la jornada dibuja un patrón que ninguna mesa nombró.

Donde hay un cliente público claro, la transformación ocurre. La Justicia lleva 410 millones europeos y 150 anuales, y España es segunda de Europa. La defensa acaba de dedicar una tarde entera a rediseñar su relación con la industria, con presupuesto creciente y un programa de formación específico. En ambos casos hay demanda identificable, presupuesto plurianual y un comprador con nombre.

Donde la demanda es difusa, no ocurre. Una de cada seis pymes. El 17% de la industria. Veinticinco mil microempresas menos. Ahí no hay cliente que tire, y el dinero anunciado —250 millones de compra pública de cómputo, 300 millones en espacios de datos, las gigafactorías— va casi todo a la capa de infraestructura. Necesario, pero aguas arriba.

Lo que falta es exactamente lo que pedía Ángela de Miguel y no tiene partida propia: acompañamiento a empresas sin departamento de tecnología. Se está construyendo la autopista antes de comprobar cuánta gente tiene coche.