Innovación Dual

De 3.600 propuestas a 15: Alias Robotics y Vig-Sec Drone avanzan en la aceleradora de defensa de la OTAN

Las tecnológicas de Vitoria-Gasteiz y Nigrán son las dos únicas compañías españolas seleccionadas para Mission Track, la fase avanzada de NATO DIANA destinada a tecnologías con una demanda clara desde Defensa y encaje con necesidades operativas de los aliados. La selección incorpora 300.000 euros adicionales de financiación y apoyo para acercar sus soluciones al despliegue real.

Rubén Gil, CEO de Vig-Sec Drone y Endika Gil-Uriarte, CEO de Alias Robotic / Fotos: Business Factory Aero - BFAero y Alias Robotics
photo_camera Rubén Gil, CEO de Vig-Sec Drone y Endika Gil-Uriarte, CEO de Alias Robotic / Fotos: Business Factory Aero - BFAero y Alias Robotics

La carrera por convertir tecnologías nacidas en startups y pymes en capacidades utilizables por las Fuerzas Armadas tiene dos representantes españoles en uno de los programas más selectivos de la OTAN. Alias Robotics y Vig-Sec Drone han sido elegidas entre las 15 compañías que avanzan a Mission Track, la etapa del programa NATO DIANA orientada específicamente a acelerar la llegada al entorno operativo de aquellas soluciones que han despertado un mayor interés entre los aliados.

La criba permite medir la dimensión de la selección. La cohorte de 2026 comenzó con 150 empresas de 24 países aliados, escogidas a partir de más de 3.600 propuestas. Mission Track reduce ahora ese grupo a solo 15 compañías procedentes de diez países. Estados Unidos y Canadá aportan tres empresas cada uno; España y Reino Unido, dos.

Y el recorrido español es especialmente significativo. En enero, el Ministerio de Defensa había confirmado la entrada de seis compañías nacionales en DIANA 2026: Fossa Systems, Kreios Space, Alias Robotics, Vig-Sec Drone, XRF.ai y ATOM H2. Dos de esas seis han alcanzado ahora Mission Track. Es decir, un tercio de la representación española inicial supera esta segunda selección, mientras que en el conjunto del programa pasan 15 de las 150 empresas de partida.

Alias Robotics: proteger sistemas autónomos cuando el atacante también utiliza IA

Una de las dos seleccionadas es Alias Robotics, tecnológica nacida en Euskadi y con sus instalaciones de I+D en Vitoria-Gasteiz. Su origen está en un campo que hace apenas unos años ocupaba un espacio muy reducido dentro de la ciberseguridad: proteger robots y sistemas ciberfísicos frente a ataques informáticos.

La compañía fue fundada en 2018 y ha evolucionado desde la seguridad específicamente robótica hacia el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial especializadas en ciberseguridad.

Dentro de la cohorte DIANA, la OTAN define su propuesta como una capacidad de ciberdefensa basada en inteligencia artificial integrada en sistemas no tripulados. El Ministerio de Defensa amplía el alcance a robots, plataformas autónomas y otros sistemas inteligentes, con el objetivo de aumentar su seguridad y resiliencia tanto en aplicaciones civiles como militares.

La evolución tecnológica de Alias ayuda a entender por qué esta área está ganando importancia en Defensa. La empresa trabaja actualmente con modelos de lenguaje especializados en ciberseguridad, agentes de IA y arquitecturas capaces de ejecutarse de forma local, incluyendo entornos aislados de Internet. Es una característica especialmente relevante en infraestructuras críticas, sistemas militares y redes donde enviar información sensible a servicios externos no es una opción.

Vig-Sec Drone: ordenar un cielo compartido por helicópteros y drones

El segundo proyecto español nace de un problema completamente diferente. Vig-Sec Drone, con instalaciones en Nigrán (Galicia), ha desarrollado Suite ACRE, una plataforma para gestionar y coordinar dinámicamente el espacio aéreo de media y baja cota cuando en él conviven drones, aeronaves tripuladas y otros sistemas.

NATO DIANA resume su propuesta como la creación de un espacio aéreo dinámico, seguro e interoperable para operaciones multidominio.

La dificultad que intenta resolver irá creciendo a medida que aumente el número de sistemas no tripulados utilizados en defensa, emergencias y seguridad. No basta con que cada dron conozca su posición: en una misma operación pueden coincidir helicópteros, diferentes tipos de UAS, unidades terrestres, sensores y puestos de mando que necesitan compartir información y evitar conflictos en tiempo real.

Suite ACRE lleva varios años recorriendo ese camino de validación. En 2024, la Xunta documentó una prueba en Porto do Molle en la que se recreó un escenario de emergencia con un helicóptero y un dron compartiendo espacio aéreo, comprobando el funcionamiento de la plataforma frente a una operación sin ese apoyo digital.

El proyecto había pasado además por ViaGalicia y Business Factory Aero y forma parte de la Civil UAVs Initiative gallega. Xesgalicia participa actualmente en el capital de la compañía.

La tecnología también ha entrado ya en escenarios de experimentación militar. Una publicación oficial del Ejército de Tierra sobre seguridad de vuelo recoge la utilización de Suite ACRE en el Plan de Experimentación —PLEX— y en el ejercicio Empecinado.

Entre las capacidades descritas aparecen la generación de una imagen operativa común, las alertas ante riesgos de proximidad entre aeronaves, la creación de volúmenes de seguridad, el recálculo de trayectorias y la integración con sistemas de mando y control.

Ese recorrido explica el salto a Mission Track: la cuestión ya no es únicamente demostrar que el software funciona, sino avanzar hacia su integración y utilización en entornos operativos aliados.

300.000 euros más y acceso directo al ecosistema de Defensa

Mission Track es precisamente el mecanismo que DIANA reserva para las tecnologías que muestran lo que la organización denomina “strong defence pull”: un interés claro desde Defensa y una correspondencia con necesidades operativas expresadas por los aliados.

Las 150 empresas de DIANA 2026 habían recibido inicialmente 100.000 euros de financiación contractual para desarrollar sus soluciones durante los primeros seis meses del programa.

Las seleccionadas para Mission Track reciben ahora 300.000 euros adicionales, además de mantener el acceso a centros de ensayo de la OTAN y recibir apoyo específico para avanzar hacia la adopción y captar financiación.

DIANA dispone de 16 aceleradoras activas y una red de más de 200 centros de pruebas repartidos por la Alianza. La finalidad de Mission Track es conectar las tecnologías emergentes con un impacto operativo real y responder a las necesidades de capacidades que están trasladando los aliados.

Hay, sin embargo, una diferencia importante entre acercarse a la adopción y haber conseguido un contrato. DIANA deja claro que el programa es una aceleradora y no un fondo de adquisición y que no existe un plazo automático entre una validación tecnológica y un contrato posterior.

Ese recorrido dependerá del interés de uno o varios países aliados, de la madurez de la solución, de la necesidad operativa concreta y del procedimiento de contratación disponible.

Por tanto, ni Alias Robotics ni Vig-Sec Drone han recibido con esta selección una orden de compra de la OTAN. Lo que han obtenido es algo diferente: la posibilidad de seguir demostrando sus tecnologías ante usuarios militares, validarlas en la infraestructura de la Alianza y situarse mucho más cerca de futuras vías de adopción.

Seis españolas en el punto de partida

Las otras cuatro empresas españolas que continúan formando parte de la cohorte DIANA 2026 muestran, además, la amplitud tecnológica de la representación nacional.

Fossa Systems trabaja en inteligencia electromagnética a partir de satélites de órbita baja; Kreios Space, en propulsión atmosférica sin combustible para satélites en órbitas terrestres muy bajas; XRF, en la fusión de información procedente de múltiples fuentes para crear conciencia situacional compartida; y ATOM H2, en sistemas energéticos autónomos que combinan energía solar, baterías e hidrógeno.

A esa presencia empresarial se suma infraestructura propia dentro del programa. La red internacional de DIANA cuenta desde 2026 con una aceleradora española impulsada por INCIBE y la Universidad Politécnica de Madrid, integrada entre los 16 centros de aceleración activos de la organización.

El salto de Alias Robotics y Vig-Sec Drone introduce ahora otra dimensión. De las seis tecnologías españolas que comenzaron el programa, dos han llegado al grupo que la OTAN considera suficientemente alineado con necesidades militares reales como para dedicar nuevos recursos a intentar convertirlas en capacidades operativas.

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