IA y defensa

Siete centros tecnológicos españoles crean la primera red de IA para defensa, con CTIC al frente del núcleo técnico

El proyecto GUARDIANES, financiado con 5,99 millones de euros por el CDTI dentro de los Programas Cervera, reúne a siete centros tecnológicos que suman más de 1.700 investigadores para desarrollar tecnología propia de inteligencia artificial aplicada a la seguridad y la defensa.

Pablo Coca, director general de CTIC y Marta Tamargo, subdirectora general / Marta Martín
photo_camera Pablo Coca, director general de CTIC y Marta Tamargo, subdirectora general / Marta Martín

España quiere fabricar su propia inteligencia artificial para defensa, y no depender de la que se desarrolla en Estados Unidos o China. Ese es, en una frase, el sentido del proyecto GUARDIANES, la primera red de inteligencia artificial para la seguridad y la defensa impulsada por centros tecnológicos españoles. Siete de ellos se han unido para construirla, y el liderazgo del núcleo técnico —el corazón tecnológico del proyecto— recae en CTIC Centro Tecnológico.

La iniciativa llega en un momento en el que la OTAN, la Unión Europea y el Gobierno de España coinciden en un mismo diagnóstico: la inteligencia artificial se ha convertido en una tecnología estratégica para la seguridad colectiva y la soberanía tecnológica. Y desarrollarla dentro de las fronteras europeas ha dejado de ser una preferencia para convertirse en una necesidad. GUARDIANES nace precisamente para fortalecer la capacidad de España en el desarrollo de tecnologías propias en este ámbito y reducir la dependencia de soluciones creadas fuera de Europa.

Qué desarrolla CTIC y por qué es el papel clave

Dentro del proyecto, CTIC coordina el paquete de trabajo de Excelencia, que no es un apartado más: es el que desarrolla las capacidades tecnológicas fundamentales sobre las que se apoya todo lo demás. En concreto, cuatro: la gestión e ingeniería del dato, las infraestructuras de computación, la algoritmia avanzada y el gobierno responsable de la inteligencia artificial.

Esas cuatro capacidades son los cimientos de cualquier sistema de IA fiable. Sin datos de calidad bien gestionados, sin capacidad de cómputo, sin algoritmos avanzados y sin mecanismos que garanticen un uso ético y transparente, no hay inteligencia artificial que sostenga aplicaciones tan sensibles como las de defensa. Que el centro asturiano lidere ese ámbito lo sitúa en el centro neurálgico del proyecto.

El último de esos pilares, el gobierno responsable de la IA, conecta además con uno de los grandes debates del momento: cómo garantizar que la inteligencia artificial que se despliega en entornos críticos sea transparente, auditable y esté bajo control humano. Es la misma exigencia de explicabilidad y trazabilidad que el Reglamento europeo de IA impone a los sistemas de alto riesgo, llevada aquí al terreno más delicado de todos.

Un consorcio de 1.700 investigadores repartidos por España

GUARDIANES está financiado por el Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (CDTI), dependiente del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, dentro de los Programas Estratégicos Cervera. El consorcio lo integran siete centros tecnológicos: ITI como entidad coordinadora, junto a CARTIF, CIRCE, CTIC, FIDESOL, IBV e ITG.

En conjunto, esos siete centros reúnen a más de 1.700 investigadores, disponen de laboratorios especializados distribuidos por todo el territorio nacional y acumulan una amplia trayectoria en proyectos europeos de inteligencia artificial, gestión del dato y tecnologías digitales avanzadas. Es, en la práctica, la suma de buena parte de la capacidad investigadora en IA aplicada que tiene el sistema español de centros tecnológicos, puesta al servicio de un objetivo común.

El proyecto articula su actividad en cuatro grandes líneas de investigación: la generación de datos de alta calidad para entornos operacionales, el desarrollo de nuevos paradigmas de computación, la investigación en algoritmia avanzada y simulación de escenarios, y los mecanismos para garantizar un uso ético y responsable de la IA. Las tecnologías resultantes se validarán en dos escenarios concretos: una operación táctica de rescate en un entorno de combate multidominio y un sistema inteligente de vigilancia y control de infraestructuras críticas de frontera.

Efecto tractor sobre las pymes y el ecosistema

Más allá del avance científico, GUARDIANES tiene una dimensión de política industrial que conecta con el momento de expansión que vive el sector de la defensa en España. Con un presupuesto de 5,99 millones de euros y una duración de tres años, el proyecto prevé incorporar 33 nuevos doctores, incrementar un 62% las colaboraciones con universidades y centros internacionales y aumentar un 31% la participación de empresas españolas en proyectos internacionales vinculados a la seguridad y la defensa.

El dato más relevante desde el punto de vista del tejido productivo es el papel de la red como puerta de entrada para las pymes tecnológicas. GUARDIANES facilitará que las empresas más pequeñas accedan a plataformas de experimentación, formación especializada y proyectos colaborativos europeos, favoreciendo la transferencia de conocimiento hacia el tejido productivo. En un sector como el de la defensa, donde las barreras de entrada son altas y el acceso a la tecnología puntera suele estar reservado a los grandes contratistas, ese efecto tractor sobre las pymes es precisamente lo que permite que una capacidad estratégica no se concentre en unas pocas manos.

El proyecto se enmarca en un contexto de fuerte impulso a la industria de defensa española, en el que los programas de modernización movilizan miles de millones y casi el 89% de esa inversión se queda en la industria nacional. GUARDIANES aporta a ese esfuerzo la capa que a menudo queda invisible pero resulta decisiva: la investigación y el desarrollo de la tecnología propia sobre la que, a medio plazo, se construirán las capacidades industriales.