Crecer ya no es solo una cuestión de tamaño, sino de capacidad para anticipar dónde estarán las oportunidades. En ese punto se mueve Izertis, que ha arrancado 2026 con dos adquisiciones que marcan el rumbo de su estrategia: la compra de ACKstorm y SADE, dos compañías que refuerzan su posicionamiento en ámbitos clave como el cloud y la tecnología aplicada a la energía.
“Estas operaciones nos permiten incorporar capacidades tecnológicas avanzadas y reforzar nuestra presencia en sectores estratégicos”, explica Pablo Martín, presidente y CEO de Izertis, en relación con unas integraciones que, más allá del volumen, buscan impacto en el posicionamiento de la compañía.
La operación sobre ACKstorm, especializada en entornos cloud-native, introduce a Izertis en un ecosistema con fuerte vinculación a grandes proveedores tecnológicos y certificaciones avanzadas. Fundada en 2002, la compañía cuenta con más de medio centenar de profesionales y una trayectoria consolidada en proyectos de transformación digital basados en infraestructuras cloud.
Por su parte, la incorporación de Sade apunta directamente al ámbito industrial y energético, con especial presencia en sectores como el Oil & Gas o la petroquímica. Su actividad, centrada en el desarrollo de software a medida y servicios gestionados, encaja con la apuesta de Izertis por reforzar su propuesta en entornos donde la tecnología está cada vez más ligada a la eficiencia operativa y la sostenibilidad.
“Además de las capacidades tecnológicas, estas adquisiciones nos permiten incorporar clientes estratégicos y reforzar relaciones de largo recorrido en sectores como la industria, la energía o el financiero”, añade Martín, subrayando el valor que tienen estas operaciones más allá de lo estrictamente tecnológico.
En conjunto, ambas compañías superan los 20 millones de euros de facturación anual y aportan más de un centenar de profesionales al grupo. La operación se ha estructurado mediante una combinación de pago en efectivo y en acciones, estas últimas sujetas a un periodo de permanencia de cuatro años, una fórmula habitual en este tipo de movimientos para garantizar la continuidad del talento y del negocio.
Todo ello se enmarca en un plan de crecimiento más amplio. “Nuestro objetivo es consolidarnos como un actor global en servicios tecnológicos”, señala el CEO de Izertis, en línea con una hoja de ruta que combina crecimiento orgánico e inorgánico y que fija el horizonte en los 500 millones de euros de ingresos en 2030.
Las adquisiciones de ACKstorm y SADE son, en este sentido, algo más que un movimiento puntual. Son el primer paso de un año en el que la compañía volverá a apoyarse en la integración de nuevas firmas como palanca para ganar dimensión, especialización y presencia internacional. Una estrategia que refleja una idea cada vez más extendida en el sector: crecer, hoy, pasa por saber sumar.