IA soberana

Multiverse y EY se alían para llevar la IA soberana a la banca, la energía y el sector público

La compañía española Multiverse Computing y la consultora global EY han firmado un acuerdo estratégico para desarrollar modelos de inteligencia artificial especializados en cuatro sectores regulados —servicios financieros, sector público, telecomunicaciones y energía—, con control total sobre los modelos y los datos.

El Gobierno refuerza su soberanía estratégica en IA con una inversión de 107 millones en la empresa española Multiverse Computing / Cedida
photo_camera El Gobierno refuerza su soberanía estratégica en IA con una inversión de 107 millones en la empresa española Multiverse Computing / Cedida

Un modelo de inteligencia artificial genérico rara vez es el mejor modelo para un sector concreto. Un banco, una eléctrica o una administración pública no necesitan una IA que lo sepa todo un poco, sino una que entienda a fondo sus datos, su regulación y sus procesos, y que además no obligue a sacar información sensible fuera de casa. Sobre esa premisa se apoya el acuerdo que acaban de firmar la española Multiverse Computing y la consultora global EY: desarrollar inteligencia artificial especializada por sectores, con la soberanía y la ciberseguridad integradas desde el diseño.

El acuerdo, de carácter estratégico, se centra en cuatro verticales, todos ellos caracterizados por manejar datos sensibles y operar bajo fuerte regulación: los servicios financieros, el sector público, las telecomunicaciones y los medios (TMT) y la energía. La lógica es combinar lo que aporta cada parte: Multiverse pone sus modelos de IA optimizados y su tecnología; EY, su conocimiento sectorial y su red de clientes. El objetivo declarado es reducir el tiempo que va desde que una empresa adopta la IA hasta que obtiene un valor tangible de ella, uno de los grandes cuellos de botella de la tecnología en el mundo corporativo.

La especialización como respuesta

La propuesta parte de una crítica implícita al modelo dominante de la IA generativa, el de los grandes modelos que sirven para todo. En sectores regulados, esa generalidad es un problema. En servicios financieros, un modelo útil debe estar ajustado a los requisitos regulatorios y a los datos de mercado de alta frecuencia. En el sector público, la prioridad es la trazabilidad y el cumplimiento del marco legal europeo. En energía, lo relevante es el mantenimiento predictivo, la optimización de operaciones y la seguridad en el campo. Un mismo modelo genérico no sirve igual para todos esos casos.

Ahí entra una de las señas de identidad de Multiverse: sus modelos eficientes. Desplegar grandes modelos de IA tiene un coste operativo y energético que limita su escalabilidad; la tecnología de la compañía —conocida como CompactifAI— comprime esos modelos para reducir ese coste sin sacrificar precisión, lo que hace viable ejecutarlos en la propia infraestructura de la empresa (on-premise) o en entornos con capacidad de cómputo limitada. Sobre esa base, el acuerdo contempla además desarrollar agentes de IA: sistemas autónomos capaces de ejecutar tareas complejas y coordinar herramientas, un terreno hacia el que se está desplazando toda la industria.

La soberanía como argumento comercial

El corazón del acuerdo, y lo que lo conecta con una de las grandes conversaciones tecnológicas del momento en Europa, es la soberanía. El planteamiento garantiza que las organizaciones mantengan el control total sobre sus modelos y sus datos, sin depender de un único proveedor de nube ni exponer información sensible a infraestructuras ajenas a su perímetro. Eso incluye poder entrenar, ajustar y auditar los modelos dentro de sus propios entornos, con trazabilidad completa sobre qué datos han influido en cada decisión del sistema.

Como resume Rodrigo Hernández, director de IA Generativa de Multiverse Computing, "la IA que marca la diferencia no es la más grande, sino la que mejor se adapta al problema", y la especialización vertical combinada con soberanía y ciberseguridad nativa es, en su opinión, "el único camino sostenible para la IA empresarial en Europa". Desde EY, José María Lucía, socio de EY wavespace, apunta en la misma dirección al señalar que sus clientes, sobre todo en sectores muy regulados, piden soluciones de IA que puedan controlar y auditar.

Ese énfasis no es casual. La soberanía tecnológica ha dejado de ser una preocupación de nicho para convertirse en una exigencia de reguladores, consejos de administración y equipos de seguridad en toda Europa. Un reciente informe de Fundación Telefónica reveló que la mayoría de los españoles reclama alternativas europeas a las grandes plataformas, aunque dos de cada tres no conozca ninguna. Acuerdos como este apuntan a cubrir esa demanda desde el lado de la oferta: capacidades europeas que permiten a las empresas usar IA sin renunciar al control.

Ciberseguridad para un nuevo tipo de riesgo

El acuerdo incorpora un tercer elemento que suele quedar en segundo plano pero que gana peso a medida que la IA se despliega de forma masiva: la ciberseguridad específica para estos sistemas. La adopción a gran escala de la inteligencia artificial introduce nuevos vectores de ataque y riesgos de integridad que las herramientas de seguridad convencionales no cubren. Para afrontarlos, la alianza integra SentinelAI, la plataforma de seguridad de Multiverse, que monitoriza el comportamiento de los modelos en producción, detecta anomalías y accesos indebidos y refuerza la trazabilidad, un requisito crítico en sectores como la banca, la energía o la administración pública.

Una pieza más en la estrategia de Multiverse

El acuerdo con EY se suma a una secuencia de movimientos que han situado a Multiverse Computing como uno de los nombres de referencia de la IA soberana en Europa. La compañía, con sede en Donostia-San Sebastián y clientes como Iberdrola, Bosch o el Banco de Canadá, ha protagonizado en los últimos meses varias operaciones de calado: captó 107 millones de euros adicionales de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica para blindar la soberanía en IA, firmó un memorando para exportar su tecnología a una gigafactoría de IA en la República Checa y forma parte del consorcio con el que España aspira a albergar una de las gigafactorías europeas de inteligencia artificial.

Si aquellos movimientos apuntaban a la infraestructura y la capacidad de cómputo, este acuerdo se sitúa en otra capa: la de llevar esa IA soberana al día a día de las empresas de sectores concretos, de la mano de una consultora con acceso a grandes clientes. Es un paso lógico en la construcción de una alternativa europea: no basta con tener la tecnología y la potencia de cálculo, hay que conseguir que llegue a los bancos, las eléctricas y las administraciones que la van a usar. Y hacerlo, además, en el terreno donde Europa ha decidido jugar sus cartas: el del control del dato y el cumplimiento normativo como ventaja competitiva, y no como obstáculo.